Una amiga me preguntó si todavía esta vigente la disposición de la Iglesia sobre el ayuno y la abstinencia durante la Cuaresma. La disposición está en pie. Ayuno y abstinencia el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Abstinencia los viernes de Cuaresma.
Muchos no se toman el trabajo de guardar el ayuno y la abstinencia porque, sencillamente, no les encuentran sentido. Otros creen que con este sacrificio cumplen con Dios. Pagan su cuota anual y quedan satisfechos. Los demás ayunan todo el año: son el 60% de la población mundial. Son todos los que tienen hambre.
El sentido no se limita a la prohibición de comer carne a la obligación de disminuir la comida. El sentido, para los que pueden permitirse el lujo de ayunar y dejar de comer carne, está en la posibilidad de compartir con los que ayunan todo el año y casi nunca comen carne ni pescado, con los que pasan el día con un poco de arroz, con todos los que sienten los retorcijones del hambre, con los niños que mueren de desnutrición o no crecen ni pueden aprender por las carencias alimenticias.
La práctica del ayuno y la abstinencia sigue vigente para los cristianos. Es invitación para compartir con los más necesitados. Es ocasión para abrir el corazón y hacerse solidario con los que carecen de lo más indispensable. Así tiene sentido el ayuno. Así vale la pena dejar de comer carne.
Del libro: Camino hacia la Pascua, de Isabel Corpas de Posadas. Ed. San Pablo
"HAMBRE DE PAN, NUNCA. HAMBRE DE DIOS, SIEMPRE"



