Al servicio de la familia
y la santidad de la vida

jueves, 28 de noviembre de 2013

Uno cosecha… lo que siembra



Una mañana una mujer bien vestida se paró frente a un hombre desamparado, quien lentamente levantó la vista… y miro claramente a la mujer que parecía acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: “Solo se quiere burlar de mi, como tantos otros lo habían hecho …


“Por Favor Déjeme en paz !! gruñó el Indigente… Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de el. Ella sonreía, sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes.

“¿Tienes hambre?” preguntó ella. “No”, contestó sarcásticamente. “Acabo de llegar de cenar con el presidente … Ahora vete.”

La sonrisa de la mujer se hizo aún más Grande.
De pronto el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. “¿Qué hace usted, señora?” -preguntó el hombre enojado.
“Le digo que me deje en paz” !!


Justo en ese momento un policía se acercó. “¿Hay algún problema, señora?” -le preguntó el oficial ...

“No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer .. “Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie …
¿Me ayudaría?
El oficial se rascó la cabeza. “Si, el Viejo Juan, Ha sido un estorbo por aquí por los últimos años.
¿Qué quiere usted con él?” Pregunto el oficial …
“Ve la cafetería de allí?” -preguntó ella. “Yo voy a darle algo de comer y sacarlo del frío por un ratito.”
“¿Está loca, señora?” el pobre desamparado se resistió. “Yo no quiero ir ahí! Entonces sintió dos fuertes manos agarrándolo de los brazos y lo levantaron.
“Déjame ir oficial, Yo no hice nada ...”


“Vamos Viejo, esta es una Buena oportunidad para ti,” el oficial le susurro al oído .”

Finalmente, y con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al Viejo Juan a la cafetería y lo sentaron en una mesa en un Rincón de la cafetería. Era casi mediodía , la mayoría de la gente ya había almorzado y el grupo para la comida aún no había llegado …
El gerente de la cafetería se acercó y les pregunto. “¿Qué está pasando aquí, oficial?” “¿Qué es todo esto? ¿Y este hombre esta en problemas?”
“Esta señora lo trajo aquí para que coma algo,” respondió el policía.


“Oh no, Aquí no !” el gerente respondió airadamente. “Tener una persona como este aquí es malo para mi negocio !!!


El Viejo Juan esbozó una sonrisa con sus pocos dientes. “Señora, se lo dije. Ahora, si van a dejarme ir ?. Yo no quería venir aquí desde un principio.”

La mujer se dirigió al gerente de la cafetería y sonrió ... “Señor, ¿está usted familiarizado con Hernandez y Asociados ??,
¿la firma bancaria que esta a dos calles ?” “Por supuesto que los conozco”, respondió el administrador con impaciencia. “Ellos tienen sus reuniones semanales en una de mis salas de banquetes.”


“¿Y se gana una buena cantidad de dinero con el suministro de alimentos en estas reuniones semanales?”

PREGUNTO La Señora …


“¿Y eso que le importa a usted?

Yo, señor, soy Penélope Hernandez, presidente y dueña de la compañía “. “Oh Perdón !! dijo el gerente …


La mujer sonrió de nuevo .. “Pensé que esto podría hacer una diferencia en su trato.”


Le dijo al policía, que fuertemente trataba de contener una carcajada. “¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café o tal vez una comida, oficial?” “No, gracias, señora”, replicó el oficial. “Estoy en servicio”.

“Entonces, ¿quizá, una taza de café para llevar ?”
“Sí, señora. Eso estaría mejor”.


El gerente de la cafetería giró sobre sus talones como recibiendo una orden. – 
“Voy a traer el café para usted de inmediato señor oficial ”


El oficial lo vio alejarse. Y opino :“Ciertamente lo ha puesto en su lugar”, dijo.

“Esa no fue mi intención ” dijo la señora … Lo crea o no, tengo una buena razón para todo esto”.


Se sentó a la mesa frente a su invitado a cenar. Ella lo miró fijamente…

“Juan ¿te acuerdas de mí?”
El viejo Juan miro su rostro, el rostro de ella, con los ojos legañosos “Creo que sí – Dijo , se me hace familiar”.
“Mira Juan , quizá estoy un poco mas grande , pero mírame bien”, dijo la Señora ... “Tal vez me veo mas llenita ahora … pero cuando tu trabajabas aquí hace muchos años vine aquí una vez, y por esa misma puerta, muerta de hambre y frío.”
Algunas lágrimas posaron sobre sus mejillas ...


“¿Señora?” dijo el Oficial, No podía creer lo que estaba presenciando, ni siquiera pensar que la mujer podría llegar a tener hambre.


“Yo acababa de graduarme de la Universidad en mi pueblo”, la mujer comentó. “Yo había llegado a la ciudad en busca de un trabajo, pero no pude encontrar nada. Con la voz quebrantada la mujer continuaba: Pero cuando me quedaban mis últimos centavos y me habían corrido de mi apartamento. Caminaba por las calles, y era en febrero y Hacía frío y casi muerta de hambre. vi este lugar y entre con una poca posibilidad de que podría conseguir algo de comer. ” Con lágrimas en sus ojos la mujer siguió platicando …


Juan me recibió con una sonrisa. “Ahora me acuerdo”, dijo Juan. “Yo estaba detrás del mostrador de servicio. Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo de comer”. “Me dijiste que estaba en contra de la política de la empresa”.

Continuó la mujer... -Entonces, tu me hiciste el sándwich de carne mas grande que había visto nunca… me diste una taza de café, y me fui a un rincón a disfrutar de mi comida. Tenía miedo de que te metieras en problemas. Luego, cuando miré y te vi a poner el precio de la comida en la caja registradora, supe entonces que todo iba a estar bien”.


“Así que usted comenzó su propio negocio?” El viejo Juan dijo.


“Si, encontré un trabajo esa misma tarde. Trabajé muy duro, y me fui hacia arriba con la ayuda de Mi Padre Dios. Eventualmente empecé mi propio negocio que, con la ayuda de Dios, prosperó ...” Ella abrió su bolso y sacó una tarjeta. “Cuando termines aquí , quiero que vayas a hacer una visita al señor Martínez. Él es el director de personal de mi empresa. Iré a hablar con él y estoy segura de que encontrará algo para que puedas hacer algo en la oficina”.


Ella sonrió. “Creo que incluso podría darte un Adelanto, lo suficiente para que puedas comprar algo de ropa y conseguir un lugar para vivir hasta que te recuperes. Si alguna vez necesitas algo, mi puerta está siempre abierta para ti Juan.”

Hubo lágrimas en los ojos del anciano. “¿Cómo voy a agradecer? , preguntó.


“No me des las gracias”, respondió la mujer. “A Dios dale la gloria. El me trajo a ti.”


Fuera de la cafetería, el oficial y la mujer se detuvieron y antes de irse por su lado .. “Gracias por toda su ayuda, oficial.”

Dijo La Sra. Hernandez.


“Al contrario, dijo el oficial,”, “Gracias. Vi un milagro hoy, algo que nunca voy a olvidar. Y … Y gracias por el café.”

Que Dios te bendiga siempre y no te olvides que cuando tiramos el pan sobre las aguas, nunca sabes cuando será devuelto a ti ... Dios es tan grande que puede cubrir todo el mundo con su amor y a la vez tan pequeño para entrar en tu corazón.


Cuando Dios te lleva al borde del acantilado, confía en él plenamente y déjate llevar.

Sólo 1 de 2 cosas va a suceder, ¡o él te sostiene cuando tu te caes, o te va a enseñar a volar!


El poder de una frase !Dios va a cambiar las cosas hoy y pondrá todo a tu favor. Si crees, Compártelo, Si tu no crees, Olvídalo.


Dios cierra puertas que ningún hombre puede abrir y Dios abre puertas que ningún hombre puede cerrar ...


Si tu necesitas que Dios abra alguna puerta para ti … Comparte este articulo con otros.

Y recuerda ser una bendición para otros.
Articulo de Procedencia Anónima Re Publicado solo para inspirar a otros.

martes, 19 de noviembre de 2013

DE TODAS MANERAS








lunes, 11 de noviembre de 2013

Rezar por lo corruptos

Rezar por los corruptos, los devotos del soborno que han perdido la dignidad, pide el Papa




VATICANO, 08 Nov. 13 (ACI/EWTN Noticias).- En la Misa celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta, el Papa Francisco rezó por los tantos niños y jóvenes que reciben de sus padres "pan sucio", que ganan como fruto de los sobornos y de la corrupción, y que sin embargo tienen hambre de dignidad.
Basándose en la parábola del administrador deshonesto, el Santo Padre habló del "espíritu del mundo" y de la "mundanidad", y de cuán peligrosa es esta "mundanidad". Mientras Jesús "rezaba al Padre para que sus discípulos no cayeran en la mundanidad".
"Cuando pensamos en nuestros enemigos, verdaderamente pensemos primero en el demonio, porque es precisamente lo que nos hace mal. El clima, el estilo de vida le gusta tanto al demonio y esta mundanidad: vivir según los valores –entre comillas– del mundo. Y este administrador es un ejemplo de mundanidad. Alguno de ustedes podrá decir: ‘¡Pero este hombre ha hecho lo que hacen todos!’. ¡Pero no todos! Algunos administradores, administradores de empresas, administradores públicos; algunos administradores del gobierno... Quizá no sean tantos. Pero es un poco esa actitud del camino más breve, más cómodo para ganarse la vida".
El Pontífice afirmó que el patrón alaba al administrador deshonesto por su astucia: "¡Eh sí, ésta es una alabanza al soborno! Y el hábito del soborno es un hábito mundano y fuertemente pecador. Es un hábito que no viene de Dios: ¡Dios nos ha pedido que llevemos el pan a casa con nuestro trabajo honesto! Y este hombre, administrar, lo llevaba, ¿pero cómo? ¡Daba de comer a sus hijos pan sucio! Y sus hijos, tal vez educados en colegios costosos, tal vez crecidos en ambientes cultos, habían recibido de su papá como comida suciedad, porque su papá, llevando el pan sucio a la casa, ¡había perdido la dignidad! ¡Y esto es un pecado grave! Porque se comienza tal vez con una pequeña coima, ¡pero es como la droga, eh!".
Por tanto, afirmó el Santo Padre, el hábito del soborno se vuelve una dependencia. Pero si hay una "astucia mundana", dijo, también hay una "astucia cristiana", que es la de hacer las cosas no con el espíritu del mundo, sino honestamente. Y esto lo dice Jesús cuando invita a ser astutos como las serpientes y sencillos como las palomas: poner juntas estas dos dimensiones "es una gracia del Espíritu Santo", un don que debemos pedir. Y concluyó con una oración:
"Quizás hoy nos hará bien a todos nosotros rezar por tantos niños y muchachos que reciben de sus padres pan sucio: ¡también éstos están hambrientos, están hambrientos de dignidad! Rezar para que el Señor cambie el corazón de estos devotos del soborno y se den cuenta de que la dignidad viene del trabajo digno, del trabajo honesto, del trabajo de cada día y no de estos caminos más fáciles que al final te quitan todo".
"Y después, concluiría como aquel otro del Evangelio que tenía tantos graneros, tantos silos repletos y no sabía qué hacer de ellos: ‘Esta noche deberás morir’, le dijo el Señor. Esta pobre gente que ha perdido la dignidad en el hábito de los sobornos ¡sólo lleva consigo, no el dinero que ha ganado, sino la falta de dignidad! ¡Recemos por ellos!"

jueves, 7 de noviembre de 2013

EL ANILLO DE COMPROMISO


Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuvieran. El joyero le mostró una hermosa piedra solitaria que brillaba como un pequeño sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo, preguntó el precio y con una sonrisa se dispuso a pagarlo.
-¿Se va usted a casar pronto? Preguntó el joyero. 
-¡No!, respondió el muchacho, ni siquiera tengo novia. 
Es para mi mamá, dijo el muchacho. Cuando yo iba a nacer estuvo sola; alguien le aconsejó que se hiciera un aborto, así se evitaría problemas. Pero ella se negó y me regaló la vida que hoy puedo disfrutar. Fue padre y madre. Amiga, hermana y maestra. Me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella. 
El joyero, sorprendido, no dijo nada. Solamente ordenó a su cajera que hiciera al joven el descuento especial que sólo se hace a los clientes importantes.

Reflexión: 
Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas. 
Tenemos más compromisos, pero menos tiempo. 
Tenemos más medicinas, pero menos salud. 
Hemos multiplicado nuestras fortunas, pero interiormente estamos vacíos. 
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado. 
Hemos llegado a la luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino. 
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior. 
Tenemos mayores ingresos, pero menos moral y felicidad. 
Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría. 
Con más comida, pero menos nutrición. 
Son días en los que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios. 
Son tiempos de casas más lindas, pero más hogares rotos. 
Por eso, siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte en las malas hierbas; pasa más tiempo con tu familia y con tus amigos en el campo, en la playa; come tu comida preferida; visita los sitios que te gustan. 
La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es sólo para sobrevivir. 
Escribamos aquella carta que pensábamos escribir. 
Digamos hoy a nuestros familiares y amigos cuánto los queremos. 
No retrases nada que agregue alegría y felicidad a tu vida. 
Cada día, hora y minuto pueden ser especiales. 
Publicado el octubre 29, 2013 por soniacoach

sábado, 2 de noviembre de 2013

CORRECCIÓN FRATERNA

Esteban estaba entusiasmadísimo. La maestra había propuesto hacer una corrección fraterna para intentar solucionar los problemas en la relación de los integrantes del curso. Cada uno podría decir los errores que veía en sus compañeros. Los que participaban, debían aceptar las reglas: no enojarse por lo que le dijeran y pensar la corrección para intentar modificar su conducta. Como Esteban era muy organizado, hizo una lista de los defectos de cada uno de sus compañeros. Se sentaron en círculo, colocaron los nombres de los chicos en una bolsa, y sacaron un papel para ver por quién comenzaría. La maestra lo leyó: «Esteban».
En ese momento se dio cuenta que cada uno de sus compañeros había hecho lo mismo que él: una lista de los defectos de los demás.
Así comenzaron a hablar por turno y él se quedó perplejo. Uno por uno, le hicieron su “corrección fraterna”. Esteban enmudeció. Tenía mil pensamientos y sentimientos que se chocaban unos con otros, pero no le salían las palabras para contestar. ¿Qué derecho tenía Alfredo de decirle que no le gustaba su corte de pelo? ¿Y por qué Florencia podía decirle que no le gustaba cómo ser reía? Cuando extrajeron otro nombre, Esteban sacó su lista y estaba por comenzar a leer lo que había escrito de Lucía, pero se detuvo. Se puso de pie, rompió el papel y lo tiró a la basura. Después se sentó y pensó que, en realidad, Lucía tenía que cambiar para ser más feliz ella, no para que fuera como a él le gustaba.
Los amigos imitaron a Esteban, y la maestra reconoció que se había cumplido gran parte del objetivo de la dinámica.

Para la reflexión…
¿Qué haces cuando alguien te corrige o te da un consejo?
¿Cómo te sientes? ¿Lo aceptas? ¿Cómo debemos corregir a otros?

miércoles, 23 de octubre de 2013

El jardinero y el ángel

Erase una vez un santo que había tenido una vida larga y feliz. Un día bajó a verlo un ángel del Señor, el cual lo encontró en la cocina del monasterio fregando ollas y sartenes. -Dios me ha enviado- le dijo. Ha llegado la hora de llevarte a la vida eterna.
- Agradezco al Todo Poderoso su bondad, -contestó el hombre- pero, como podrás ver, no puedo dejar todos estos platos sucios. No quiero parecer desagradecido, pero, ¿no sería posible retrasar mi viaje al otro mundo hasta que acabe esta tarea? El ángel lo contempló con mirada bondadosa. -Veremos que se puede hacer- le dijo. Y desapareció. El santo siguió atendiendo sus quehaceres.
Un día, mientras escarbaba en el jardín, nuevamente apareció el mensajero de Dios. El virtuoso varón indicó con la azada los surcos sembrados. -Mira cuánta hierba tengo que quitar. ¿No crees que deberíamos aplazar todavía el viaje a la eternidad? -dijo. Y sonriendo, el ángel desapareció. El santo siguió trabajando con la azada y luego pintó el granero. Entre una y otra tarea el tiempo fue pasando, hasta que, un día, el incansable monje estaba en el hospital atendiendo a los enfermos. Acababa de llevar agua para que bebiera un paciente con fiebre, cuando, al levantar la vista, vio al ángel del Señor.
Esta vez el santo se limitó a abrir los brazos con un gesto de resignación. Con la mirada indicó al ángel la sala donde tanta gente sufría. Y sin decir una palabra, el ángel se esfumó. Aquella noche, al volver a la celda de su monasterio, este buen hombre se sintió viejo y cansado, y exclamó; -Señor, si quieres mandar tu mensajero ahora, estoy dispuesto a recibirlo ya. Apenas dijo eso, apareció el ángel. -Si deseas llévame, estoy listo ya para establecer mi morada en el cielo. Y mirándolo con sabia mirada, el ángel contestó: -¿Así que ahora estás dispuesto a establecer tu morada en el cielo? ¿Y dónde crees que has estado viviendo hasta ahora?  
  
Para la reflexión...
¿Que significa la última frase que dice el ángel? 
¿Estás de acuerdo con que el monje vivía en el cielo mientras ayudaba a los demás?
¿Cómo te imaginas el reino de Dios?

Félix Nuñez Uribe, Dios es humor.
Editorial San Pablo 

viernes, 18 de octubre de 2013

COLECTA PARROQUIAL

DOMINGO 20 DE OCTUBRE: DOMUND


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lunes, 14 de octubre de 2013

DOMUND - PERU