Al servicio de la familia
y la santidad de la vida

sábado, 2 de noviembre de 2013

CORRECCIÓN FRATERNA

Esteban estaba entusiasmadísimo. La maestra había propuesto hacer una corrección fraterna para intentar solucionar los problemas en la relación de los integrantes del curso. Cada uno podría decir los errores que veía en sus compañeros. Los que participaban, debían aceptar las reglas: no enojarse por lo que le dijeran y pensar la corrección para intentar modificar su conducta. Como Esteban era muy organizado, hizo una lista de los defectos de cada uno de sus compañeros. Se sentaron en círculo, colocaron los nombres de los chicos en una bolsa, y sacaron un papel para ver por quién comenzaría. La maestra lo leyó: «Esteban».
En ese momento se dio cuenta que cada uno de sus compañeros había hecho lo mismo que él: una lista de los defectos de los demás.
Así comenzaron a hablar por turno y él se quedó perplejo. Uno por uno, le hicieron su “corrección fraterna”. Esteban enmudeció. Tenía mil pensamientos y sentimientos que se chocaban unos con otros, pero no le salían las palabras para contestar. ¿Qué derecho tenía Alfredo de decirle que no le gustaba su corte de pelo? ¿Y por qué Florencia podía decirle que no le gustaba cómo ser reía? Cuando extrajeron otro nombre, Esteban sacó su lista y estaba por comenzar a leer lo que había escrito de Lucía, pero se detuvo. Se puso de pie, rompió el papel y lo tiró a la basura. Después se sentó y pensó que, en realidad, Lucía tenía que cambiar para ser más feliz ella, no para que fuera como a él le gustaba.
Los amigos imitaron a Esteban, y la maestra reconoció que se había cumplido gran parte del objetivo de la dinámica.

Para la reflexión…
¿Qué haces cuando alguien te corrige o te da un consejo?
¿Cómo te sientes? ¿Lo aceptas? ¿Cómo debemos corregir a otros?

0 comentarios :

Publicar un comentario